En 60 segundos
- El Sistema de Finanzas Abiertas (SFA) permite que, solo con tu autorización, tus datos financieros se compartan entre entidades para que accedas a mejores condiciones.
- La SBS publicó en 2026 los lineamientos del SFA en versión de consulta. La norma que los convierta en obligación está prevista para fines de 2026.
- El primer intercambio real de datos se proyecta para el primer semestre de 2028, empezando por los bancos más grandes. Seguros, AFP y cooperativas de nivel 3 entran recién en 2030.
- Se empieza por dos grupos de datos: cuentas de ahorro y dinero electrónico, y tarjetas de crédito.
- Nada se mueve sin tu consentimiento: tú decides qué compartes, con quién, para qué y por cuánto tiempo, y puedes revocarlo desde la misma aplicación donde lo diste.
- El consentimiento será la nueva letra chica. Aprender a leerlo hoy es tu mejor preparación.
Qué son las finanzas abiertas, en sencillo
Hoy cada entidad financiera tiene una carpeta con tus datos bajo llave. Si por ejemplo quieres pedir un crédito o abrir una cuenta en un Banco nuevo debes empezar de cero: nueva evaluación, nuevos documentos y otros requisitos, para ellos eres un desconocido aunque lleves años pagando puntualmente en otro lado.
Las finanzas abiertas (open finance) cambian eso. Establecen reglas y tecnología para que las entidades puedan compartir tu información financiera entre sí de forma segura y estandarizada pero sólo cuando tú lo autorices. El principio es simple: los datos no son del banco, son tuyos.
Dentro del sistema, cada entidad puede tener dos papeles: proveedora de datos (los tiene y los entrega) y receptora de datos (los pide para ofrecerte algo). La regla es de reciprocidad: quien quiere recibir información también tiene que estar dispuesto a entregarla. Y aparece un tercer rol pensado para ti: el agregador de cuentas, que puede mostrarte en una sola pantalla los saldos y movimientos que tienes repartidos en varias entidades, con la salvedad de que no podrá mover tu dinero.
Esto no es una moda: ya existe en otros países y en el Perú ya tenemos fechas.
La línea de tiempo peruana
La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) creó un departamento dedicado a finanzas abiertas, publicó su hoja de ruta y, en 2026, el borrador de los lineamientos con el calendario entidad por entidad. Así se ve el camino:
La SBS constituye su comité y departamento de Finanzas Abiertas (octubre) y levanta un diagnóstico del sistema.
En febrero se publica la hoja de ruta. En julio se publican los "Lineamientos para el Funcionamiento del Sistema de Finanzas Abiertas", el primer documento que describe cómo funcionará el SFA: quiénes participan, qué datos se comparten y cómo se pedirá tu consentimiento. Es un texto consultivo: la SBS recibió comentarios de la industria hasta el 7 de agosto de 2026. La norma que lo haga obligatorio está prevista para fines de este año. Midinerope realizó comentarios desde la óptica del usuario y de cómo se protegerán sus datos.
Las entidades se preparan: registro ante la SBS, habilitación técnica, certificaciones de seguridad y pruebas en un entorno controlado. Todavía no hay intercambio de datos reales.
Entran de forma obligatoria las empresas de operaciones múltiples más grandes del sistema; otras entidades pueden sumarse voluntariamente. El primer intercambio de datos se proyecta para el primer semestre, con seis meses de historial; desde el segundo semestre, doce meses.
Se incorporan el resto de empresas de operaciones múltiples (bancos, financieras, cajas municipales y rurales, empresas de crédito) y las emisoras de dinero electrónico, es decir, las billeteras digitales.
En el primer semestre entran seguros y AFP. En el segundo, las empresas de arrendamiento financiero, las de factoring y las cooperativas de ahorro y crédito de nivel 3. Recién aquí el sistema cubre tu vida financiera completa.
Las fechas provienen de los lineamientos publicados por la SBS, pero advierte que podrá actualizar los plazos según cómo evolucione el sistema. Mantendremos esta página actualizada.
Qué cambia para ti
La pregunta importante: ¿en qué mejora tu vida financiera? Esto es lo que el nuevo esquema hace posible:
Si pagas puntual y manejas bien tu dinero, podrás demostrarlo ante cualquier entidad, no solo ante la que ya te conoce. Tu historial se vuelve una llave que llevas contigo.
Solo un tercio de los adultos en el Perú tiene crédito formal. Con tu autorización, tus movimientos cotidianos (incluso sin historial bancario tradicional: Ej. Yape/Plin) podrán servir para evaluarte de manera más justa.
Cuando tus datos puedan viajar contigo, las entidades competirán por darte mejores condiciones, y comparar ofertas será más simple y transparente.
Cuentas, deudas y ahorros dispersos en varias entidades podrán consolidarse en una sola vista, para que tomes decisiones con el panorama completo. Quien preste ese servicio podrá ver esa información, pero no disponer de tu dinero.
Qué datos tuyos entran, y en qué orden
"El sistema arranca de a pocos y crece por etapas. Los dos primeros grupos de datos ya están definidos:
Saldos e historial de movimientos: transferencias, pagos de servicios, compras con débito, retiros y depósitos en cajeros, abono de sueldo, débitos automáticos, comisiones e intereses. Incluye el canal por el que hiciste cada operación y el comercio involucrado, cuando aplica.
Saldos e historial de consumos, avances, pagos, intereses, comisiones y devoluciones, con la tasa de interés aplicable y el detalle tal como aparece en tu estado de cuenta.
Lo que llega después
Los lineamientos anticipan que el sistema se ampliará a tus datos de identificación, las características y condiciones de los productos que tienes contratados (tasas, cuotas, cronogramas de pago), tus pólizas de seguros (prima, vigencia, coberturas y exclusiones) y tus aportes al sistema de pensiones. La SBS podrá sumar otros grupos más adelante.
Dos precisiones que conviene tener claras. La primera: el número de tu cuenta y de tu tarjeta no viajan tal cual, sino bajo un mecanismo de seudonimización que definirá la SBS. La segunda: compartir estos datos no le da a nadie la facultad de mover tu dinero. Autorizar el acceso a información y autorizar un pago son dos cosas distintas, y conviene no confundirlas cuando alguien te lo pida.
El consentimiento es la nueva letra chica
Aquí está el corazón del asunto, y la razón por la que escribimos este artículo con anticipación.
Durante años, la asimetría de información (es decir cuando contratas un servicio una parte (la que vende) sabe más que la otra (tú)) bueno, esto vivió en los contratos: cláusulas extensas, términos difíciles, condiciones que pocos leían. En el mundo de las finanzas abiertas, esa asimetría se muda de casa: vivirá en las pantallas de consentimiento, esos avisos donde te pedirán autorizar el uso de tus datos. Quien aprenda a leerlas con calma tendrá el control. Quien las acepte por inercia, lo cederá.
La regla oficial juega a tu favor, y en el borrador de lineamientos es más concreta de lo que suele ser este tipo de textos. La SBS plantea prohibir expresamente que tu consentimiento se obtenga de tres maneras: escondido en un contrato con términos generales o ambiguos, mediante una casilla que ya viene marcada, o dando por supuesta tu voluntad sin que la hayas manifestado. También plantea prohibir las trabas diseñadas para cansarte y hacerte abandonar el proceso.
Cómo se verá en la práctica (disculpa si me estoy extendiendo en explicarte esto, pero es necesario)
El recorrido empieza en la aplicación de quien quiere tus datos: ahí te identificas, te dicen para qué los usarán, eliges qué información compartir, defines por cuánto tiempo y señalas de qué entidad debe salir. Recién entonces te envían a la aplicación de tu banco o billetera, donde te autenticas y confirmas. Después vuelves al punto de partida y la información viaja.
Fíjate en el detalle: la confirmación final ocurre dentro del canal de tu propia entidad, no en la app del tercero. Si alguien pretende cerrar todo el trámite sin pasarte nunca por tu banco, algo anda mal.
Y una vez otorgado, el permiso no queda fuera de tu alcance. Los lineamientos plantean que ambas partes te ofrezcan un espacio para ver tus consentimientos activos: en la app de quien recibe los datos deberás poder consultarlos, revocarlos, renovarlos y modificarlos; en la de tu banco o billetera, al menos consultarlos y revocarlos.
Pero un derecho solo te protege si sabes ejercerlo. Antes de autorizar que alguien acceda a tus datos financieros, hazte estas cinco preguntas:
Solo podrán pedírtelo entidades inscritas y habilitadas en el registro que administrará la SBS. Si no puedes identificar claramente quién es, no autorices.
"Tus datos financieros" es demasiado vago. Busca el detalle: ¿movimientos?, ¿saldos?, ¿historial de crédito? Autoriza lo mínimo necesario para lo que quieres lograr.
El fin debe ser concreto: evaluar un crédito, consolidar tus cuentas, compararte una oferta. Desconfía de fines abiertos como "mejorar tu experiencia".
El plazo lo defines tú al inicio del proceso, y es parte obligatoria del consentimiento. Una autorización "para siempre", o sin fecha visible, no es una buena señal.
Antes de decir sí, ubica dónde está el botón para decir "ya no". Deberá estar disponible tanto en la app de quien recibe tus datos como en la de tu propia entidad. Retirar tu consentimiento debe ser tan fácil como darlo.
Una precaución importante: los aprovechadores llegarán primero
Cuidado con los falsos "trámites de finanzas abiertas"
Cada cambio del sistema financiero trae, junto con sus beneficios, una ola de estafadores que usan la novedad como disfraz. Es previsible que aparezcan mensajes, llamadas o páginas pidiéndote "activar tu banca abierta", "migrar tus datos", "inscribirte en el sistema de finanzas abiertas" o "validar tu consentimiento" con urgencia.
Guarda esta fecha como tu filtro: el primer intercambio real de datos se proyecta para 2028. Hasta entonces, no hay nada que activar, migrar ni inscribir. Cualquier mensaje que hoy te lo pida, es una estafa.
Recuerda también: ninguna entidad seria te pedirá claves, códigos ni autorizaciones por teléfono, WhatsApp o enlaces enviados por mensaje. Los procesos oficiales de consentimiento ocurrirán dentro de la aplicación de tu propia entidad, sin apuros y sin amenazas de "perder acceso". Ante la duda, corta la comunicación y entra tú directamente a la aplicación o agencia de tu entidad.
Qué puedes hacer desde hoy
Ordena tu presencia financiera. Revisa qué cuentas, billeteras y productos tienes activos y cierra los que no usas. En un mundo de datos portables, tu "huella financiera" es tu carta de presentación: que refleje quién eres hoy.
Cuida tu historial como un activo. El sistema arrancará mirando entre seis y doce meses de tus movimientos. Cada pago puntual que haces está construyendo la reputación que podrás llevar contigo a cualquier entidad. Si tienes deudas atrasadas, regularizarlas ahora vale doble: resuelves el presente y limpias tu llave de acceso al futuro.
Entrena el hábito del consentimiento consciente. Empieza hoy con lo que ya tienes: cuando una aplicación te pida permisos, léelos con las cinco preguntas de arriba y desconfía de toda casilla que venga marcada de fábrica. Es el mismo músculo que necesitarás en 2028.
Mantente informado con fuentes confiables. El cambio será gradual, con reglas públicas y una discusión abierta que aún no termina. No necesitas apurarte ni "inscribirte" en nada todavía: necesitas entender. Para eso estamos aquí.
¿Lideras una entidad financiera, una cooperativa o una fintech?
El calendario 2026–2030 ya tiene fechas y exigencias concretas: reglamento del SFA a fines de 2026, expediente de registro ante la SBS con aprobación de Directorio e informe de riesgos por nuevos productos, certificación FAPI 2.0, habilitación técnica con pruebas en sandbox y motor de conformidad, y un régimen de infracciones que se incorporará al Reglamento de Infracciones y Sanciones. La primera ola obligatoria es 2028-1; las siguientes, 2029-1 y 2030. Prepararse no es un proyecto de TI: toca gobierno corporativo, gestión de riesgos, conducta de mercado y diseño de la experiencia de consentimiento.
En Midinerope acompañamos esa preparación con consultoría en cumplimiento, conducta de mercado y arquitectura de consentimiento, desde la experiencia de más de 20 años dentro del sistema financiero peruano.
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